Buenas noches Señor:
Un hermano de arriba, precioso regalo tuyo en mi vida, me pide que te escriba para inaugurar esta sección de "CARTAS AL DIRECTOR". Nada "más fácil ni más difícil Señor; y, como sabes que a él mi corazón no me permite negarle nada, aquí me tienes.
Nada más fácil que escribirte, porque eres TODO en mi vida. Seguro que lo mismo que en la de cualquier "hermano de arriba". Y nada más difícil, porque ¿cómo encontrar palabras para dirigirme a ti y expresarte todo mi amor?. La mejor manera de dirigirme a ti, Señor , es recurriendo a las enseñanzas de mi Santa Madre Iglesia. En ella nací a la fe; en su seno me educó mi familia. Sin ella los cristianos, los hermanos de arriba, no podemos entregarte nuestro corazón, nuestra vida, como Tú mereces y es nuestro deseo. No podemos amar a quien no conocemos, y a ti , Señor, sólo te podemos descubrir, conocer y seguir dentro de nuestra Santa Madre Iglesia.
En esta carta Señor, te pido que ayudes a los hermanos de arriba a descubrir que la Iglesia nos enseña que nuestra fe conlleva confesarla con pasión y alegría, confesarla en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tus seguidores tenemos la exigencia de vivir siendo consecuentes con la fe que profesamos, y con el amor y la pasión por ti que brota de ella. Ayúdanos a ver que no puede ir nuestra fe por unos derroteros y nuestra vida por otros.
Necesitamos también que nos ayudes a ser conscientes de que no podemos amarte a ti, Señor , sin amar a nuestros hermanos. Cada viernes santo, al escenificar tu Pasión, rememoramos el precioso e intenso momento en que, estando al pie de la cruz, nos hiciste a todos hermanos entregándonos a tu bendita Madre. Otro gesto bellísimo, generoso, intenso en el que, una vez más, quedaba patente y manifiesto tu inmenso amor por nosotros.
Señor, Nuestro Santo Padre, Benedicto XVI, en su libro sobre ti, nos dice que: "solo en Dios y a través de Dios se conoce verdaderamente al hombre". Y que, "El hombre sólo se conoce a sí mismo cuando aprende a conocerse a partir de Dios, y sólo conoce al hermano cuando ve en él el misterio de Dios". A la luz de estas palabras, que no es otra "LUZ" que la de tu AMOR, Señor, es apasionante descubrirnos y descubrir a los hermanos. La LUZ de tu AMOR todo lo dignifica, todo lo transforma. Con la vista puesta en ti, Señor, en tu cruz, ¿cómo no amarnos y caminar unidos todos los que en ti creemos?. Si tú nos unes, ¿qué o quien nos podrá separar?. ¿Qué puede ser más importante ni más fuerte que tu AMOR?.
Señor, antes de terminar quiero hacerte una última petición. No dejes que tu bendita Madre, María Santísima de la Soledad, tenga que pasar el dolor de ver a sus hijos desunidos. Que todos seamos uno en ti, Señor.Para que el mundo crea, que tú Señor, eres el único Señor y Salvador de nuestra vida.
Inmaculada Román Burgos
Volver a Cartas al DIRECTOR
Volver al inicio |